¿Qué es el estado intermedio?
1. Introducción
El estado intermedio es la condición de la persona humana entre la muerte física y la futura resurrección del cuerpo. Responde a la pregunta práctica que muchos se hacen junto a una tumba: “¿Dónde está esta persona ahora y qué está experimentando?”
La escatología bíblica enseña que la muerte no pone fin a la existencia personal. El cuerpo vuelve al polvo, pero el alma o espíritu continúa en un estado consciente y personal, esperando la reunión con un cuerpo resucitado. Esto es cierto tanto para creyentes como para incrédulos, aunque sus experiencias en este período intermedio son radicalmente diferentes.
Este artículo se concentra exclusivamente en este estado del alma entre la muerte y la resurrección, apoyándose en pasajes clave de la Biblia para describir:
- Qué sucede con los creyentes cuando mueren
- Qué sucede con los incrédulos cuando mueren
- La naturaleza y el significado de esta condición temporal e intermedia
2. La muerte y la supervivencia del alma
2.1 La muerte como separación, no aniquilación
En la Escritura, la muerte no es la extinción de la persona, sino la separación entre el cuerpo y el alma.
“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”
— Santiago 2:26 (RVR1960)
Cuando Raquel murió, Génesis describe su muerte como la salida de su alma:
“Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.”
— Génesis 35:18 (RVR1960)
El cuerpo muere y vuelve al polvo (Eclesiastés 12:7), pero el aspecto inmaterial del ser humano “vuelve a Dios que lo dio”. Así, la persona humana continúa existiendo conscientemente después de la muerte, aunque su cuerpo yace en el sepulcro.
Hebreos afirma que esta existencia después de la muerte conduce al juicio, no al olvido:
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio…”
— Hebreos 9:27 (RVR1960)
2.2 Refutando el “sueño del alma” y la aniquilación
Algunos enseñan que el alma se vuelve inconsciente (“sueño del alma”) o deja de existir (aniquilación) entre la muerte y la resurrección. Pero la Escritura no habla así:
- Jesús le prometió al ladrón arrepentido:
“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43, RVR1960)
no después de siglos de inconsciencia, sino ese mismo día. - Pablo afirma que estar “ausentes del cuerpo” es estar “presentes al Señor” (2 Corintios 5:8, RVR1960), un estado significativo, no de vacío.
- En Filipenses 1:23, Pablo desea “partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”, lo cual no tendría sentido si la muerte trajera la no existencia o la insensibilidad.
- El hombre rico en el Hades, en Lucas 16:19–31, está consciente, en tormento, recuerda su vida y habla.
La Biblia presenta de manera consistente el estado intermedio como personal y consciente, no como sueño del alma ni como destrucción del ser.
3. El estado intermedio de los creyentes
3.1 Presencia inmediata con Cristo
Para quienes mueren en Cristo, el estado intermedio es un estado de comunión inmediata y bendita con el Señor.
Textos clave:
-
La muerte de Esteban
“Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.”
— Hechos 7:59 (RVR1960)Esteban esperaba que su espíritu fuera recibido por el Cristo resucitado en el momento mismo de su muerte.
-
La enseñanza de Pablo
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”
— 2 Corintios 5:8 (RVR1960)“De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.”
— Filipenses 1:23 (RVR1960)En ambos pasajes, Pablo ve solo dos opciones para el creyente:
- En el cuerpo = vivir aquí en un mundo caído
- Ausente del cuerpo = estar con Cristo en su presencia
No hay una tercera categoría de inconsciencia o de purificación en un purgatorio.
-
Jesús y el ladrón arrepentido
“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
— Lucas 23:43 (RVR1960)En el Nuevo Testamento, “paraíso” se usa para designar la morada de Dios (2 Corintios 12:2–4; Apocalipsis 2:7). El cuerpo del ladrón fue al sepulcro; su alma fue ese día a estar con Cristo.
Así, el estado del alma del creyente entre la muerte y la resurrección se resume mejor como: conscientemente con Cristo en el cielo, en lo que la Escritura llama paraíso.

3.2 Naturaleza de la experiencia del creyente
El estado intermedio para los creyentes se caracteriza por descanso, consuelo, conciencia y adoración, aunque sigue siendo incompleto en comparación con la resurrección final.
-
Descanso consciente y bendición
“Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”
— Apocalipsis 14:13 (RVR1960)Los creyentes que mueren son “bienaventurados” y disfrutan de descanso de las fatigas de la vida terrenal.
-
Conciencia en el cielo
Los mártires bajo el altar en el cielo claman:
“Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”
— Apocalipsis 6:10 (RVR1960)Ellos:
- Recuerdan cómo murieron
- Saben que la justicia aún no se ha ejecutado plenamente en la tierra
- Reciben vestiduras blancas y se les dice que “descansen todavía un poco de tiempo” (Apocalipsis 6:11)
Este es un estado intermedio consciente, no la resurrección final, pues sus cuerpos aún esperan ese evento futuro.
-
Consuelo y gozo
En el relato del rico y Lázaro, Abraham dice:
“Pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.”
— Lucas 16:25 (RVR1960)Lázaro es presentado en “el seno de Abraham”, una imagen judía de comunión cercana y gozo. Aunque el pasaje enfatiza el contraste con los impíos, confirma que los justos que han muerto están conscientemente consolados.
3.3 Incompletud y esperanza de resurrección
El estado intermedio, aunque es “muchísimo mejor” que la vida en este mundo caído, no es todavía el estado final del creyente. Pablo habla de una especie de “desnudez” en esta condición:
“Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.”
— 2 Corintios 5:2–3 (RVR1960)
Los creyentes, en el estado intermedio:
- Están con Cristo
- Están sin sus cuerpos resucitados y glorificados
- Están, por tanto, en una condición incompleta, anhelando la plena redención del cuerpo (Romanos 8:23)
De modo que el estado intermedio para los creyentes es un descanso consciente, gozoso y centrado en Cristo, en espera de la esperanza culminante de la Escritura: la resurrección del cuerpo y la vida en los nuevos cielos y la nueva tierra.
4. El estado intermedio de los incrédulos
La Biblia también enseña un estado intermedio real y terrible para quienes mueren sin fe salvadora. Este estado se describe principalmente con el término Hades.
4.1 Hades: lugar temporal de castigo
En el Nuevo Testamento, Hades es la morada temporal de los muertos impíos antes del juicio final y del lago de fuego (Apocalipsis 20:13–15).
La descripción más clara se encuentra en el relato de Jesús sobre el rico y Lázaro:
“Murió también el rico, y fue sepultado. Y en Hades, alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí… porque estoy atormentado en esta llama.”
— Lucas 16:22–24 (RVR1960)
Surgen rasgos importantes del estado intermedio del incrédulo:
- Tormento inmediato después de la muerte – “en el Hades, estando en tormentos”
- Conciencia – ve, habla, siente dolor, recuerda su vida
- Conciencia moral – reconoce la justicia de su condición
- Irreversibilidad –
“Y además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros…” (Lucas 16:26, RVR1960)
Así, Hades es un estado consciente e irreversible de castigo entre la muerte y el juicio final.
Pedro describe a Dios como:
“…reservando a los injustos para ser castigados en el día del juicio.”
— 2 Pedro 2:9 (RVR1960)
Los muertos impíos son “reservados” bajo castigo continuo ahora, en espera de su resurrección y sentencia definitiva ante el Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11–15).
4.2 No hay segunda oportunidad después de la muerte
La Escritura no ofrece ningún indicio de arrepentimiento o salvación en el estado intermedio:
- El rico en el Hades no puede pasar al lado de Abraham (Lucas 16:26).
- Jesús advierte:
“A donde yo voy, vosotros no podéis venir.” (Juan 8:21, 24, RVR1960)
- Hebreos es explícito:
“…está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” (Hebreos 9:27, RVR1960)
No existe purgatorio en el que los castigos purguen el pecado y conduzcan finalmente al cielo. El estado intermedio del incrédulo es ya punitivo, no correctivo, y conduce infaliblemente al lago de fuego, el destino final y eterno de los perdidos (Apocalipsis 20:14–15).
5. El estado intermedio en la historia de la redención
Aunque las realidades esenciales del estado intermedio (bienaventuranza para los salvos, tormento para los perdidos) son constantes a lo largo de la Escritura, existe cierto desarrollo en ubicación y terminología a medida que el plan de Dios avanza.
En el Antiguo Testamento:
- El término genérico Seol suele designar el reino de los muertos.
- Se dice que tanto justos como impíos “descienden al Seol” (Génesis 37:35; Salmo 49:14–15), aunque sus experiencias dentro de ese ámbito de los muertos difieren.
Para la época del Nuevo Testamento:
- La condición bienaventurada de los muertos justos se presenta como “paraíso” o “seno de Abraham” (Lucas 16:22; 23:43).
- Se afirma explícitamente que los perdidos están en Hades, en tormento consciente (Lucas 16:23).
Desde la resurrección y ascensión de Cristo, los creyentes que mueren van directamente a estar con Cristo en el cielo (2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23; Hebreos 12:22–23). Los impíos siguen yendo al Hades, para ser resucitados más tarde para el juicio final (Apocalipsis 20:13–15).
Lo que permanece invariable desde Génesis hasta Apocalipsis es esto: nadie deja de existir al morir, y el destino eterno de nadie cambia después de la muerte. El estado intermedio simplemente anticipa y prefigura el estado final que se manifestará plenamente después de la resurrección y el juicio.

6. El significado del estado intermedio
Comprender el estado intermedio aclara varias verdades cruciales en la escatología bíblica:
-
La muerte no es el fin de la existencia personal.
Los seres humanos continúan conscientemente después de la muerte, ya sea en la presencia de Cristo o bajo la ira de Dios. -
El estado intermedio es real, pero temporal.
No es la meta última. Los creyentes miran más allá de la muerte, no solo a “ir al cielo cuando muera”, sino a la gloria de la resurrección y a los nuevos cielos y la nueva tierra (Apocalipsis 21–22). Los incrédulos en el Hades solo esperan un juicio aún más temible. -
Para los creyentes, es profundamente consolador.
- No hay intervalo de abandono entre la muerte y la gloria
- Hay presencia inmediata “con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”
- Hay descanso de la fatiga y el sufrimiento terrenales
-
Para los incrédulos, es una seria advertencia.
- El juicio comienza inmediatamente después de la muerte
- No hay segundas oportunidades, ni arrepentimiento post mortem
- Las decisiones presentes respecto a Cristo determinan la condición del alma tanto ahora como por la eternidad
7. Conclusión
El estado intermedio es la condición consciente del alma entre la muerte y la resurrección. Según la Escritura:
- Los creyentes que mueren están inmediatamente con Cristo en el paraíso, en un estado de descanso, consuelo y adoración, aunque aún esperan la resurrección de sus cuerpos y la plenitud de la gloria del reino eterno.
- Los incrédulos que mueren entran en el Hades, un estado consciente e irreversible de tormento y separación de Dios, aguardando la resurrección para el juicio final y el lago de fuego.
Esta doctrina consuela al creyente (“el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”, Filipenses 1:21) y advierte al incrédulo (“después de esto el juicio”, Hebreos 9:27). Centra nuestra esperanza no solo en la vida después de la muerte, sino en Cristo mismo, quien tiene “las llaves de la muerte y del Hades” (Apocalipsis 1:18) y un día resucitará a cada persona para vida eterna o para juicio eterno.
Preguntas frecuentes (FAQ)
P: ¿Qué es el estado intermedio en la Biblia?
El estado intermedio es la condición del alma entre la muerte física y la resurrección final del cuerpo. Durante este período, los creyentes están conscientemente con Cristo en el cielo (el paraíso), mientras que los incrédulos están conscientemente en el Hades, un lugar temporal de castigo, esperando el juicio final.
P: ¿Estamos conscientes entre la muerte y la resurrección?
Sí. La Escritura muestra repetidamente una existencia consciente después de la muerte: el rico y Lázaro en Lucas 16:19–31, el ladrón arrepentido en Lucas 23:43, Esteban en Hechos 7:59, el deseo de Pablo de “estar con Cristo” en Filipenses 1:23, y los mártires bajo el altar en Apocalipsis 6:9–11. No hay apoyo bíblico para la idea de que las almas duerman o estén inconscientes.
P: ¿Los creyentes van directamente al cielo cuando mueren?
Los creyentes van inmediatamente a la presencia de Cristo, que el Nuevo Testamento sitúa en el cielo. Pablo dice que estar “ausentes del cuerpo” es estar “presentes al Señor” (2 Corintios 5:8), y que desea “partir y estar con Cristo” (Filipenses 1:23). Sus cuerpos permanecen en la tumba hasta la resurrección, pero sus almas están con Cristo.
P: ¿Es el estado intermedio lo mismo que el purgatorio?
No. El estado intermedio bíblico para los creyentes es de descanso y bendición, no un lugar de castigo purificador. La obra expiatoria de Cristo satisface plenamente la justicia de Dios a favor de su pueblo, por lo que no se requiere una purificación adicional después de la muerte. En el caso de los incrédulos, el estado intermedio (Hades) es punitivo, pero no es un paso remedial hacia la salvación final; más bien anticipa el juicio definitivo y el castigo eterno.
P: ¿Pueden las personas en el estado intermedio ver o comunicarse con los vivos?
La Escritura no da ninguna autorización ni aliento para la comunicación entre vivos y muertos. Los intentos de contactar a los muertos son condenados (Deuteronomio 18:10–12). Aunque quienes están en el cielo pueden tener cierta conciencia de los eventos en la tierra (Apocalipsis 6:10), no hay base bíblica para una interacción ordinaria entre ellos y nosotros en esta era.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el estado intermedio en la Biblia?
¿Estamos conscientes entre la muerte y la resurrección?
¿Los creyentes van directamente al cielo cuando mueren?
¿Es el estado intermedio lo mismo que el purgatorio?
¿Pueden las personas en el estado intermedio ver o comunicarse con los vivos?
L. A. C.
Teólogo especializado en escatología, comprometido a ayudar a los creyentes a comprender la Palabra profética de Dios.
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