Términos bíblicos para la Tribulación

Escatología28 min de lectura

1. Introducción

El futuro período de la Tribulación se presenta como uno de los eventos proféticos más detallados en toda la Escritura. Más allá de simplemente describir los horrores y juicios que caracterizarán estos siete años, la Biblia emplea una rica variedad de términos y expresiones para comunicar la naturaleza, el propósito y el alcance de este tiempo sin precedentes. Estas designaciones bíblicas no son meras etiquetas sinónimas, sino ventanas distintas a diferentes aspectos de este período culminante en la historia humana.

Comprender los diversos términos bíblicos para la Tribulación ofrece una perspectiva crucial sobre su propósito y carácter multifacético. Desde las antiguas profecías hebreas hasta las visiones apocalípticas de Apocalipsis, la Escritura utiliza una terminología específica que ilumina tanto las intenciones divinas detrás de este período como su devastador impacto sobre Israel y las naciones. Cada término lleva un peso teológico, revelando aspectos del juicio de Dios, la restauración de Israel y la preparación final para el reino milenial de Cristo.

Este artículo examina el rango integral de la terminología bíblica utilizada para describir el período de la Tribulación, organizado por testamento y por su importancia temática. Al explorar estas designaciones en su contexto bíblico, obtenemos una apreciación más profunda de la gravedad de este tiempo venidero y de los propósitos soberanos de Dios al traerlo a cumplimiento.

2. Términos del Antiguo Testamento para la Tribulación

Los profetas del Antiguo Testamento emplearon numerosas expresiones hebreas para describir el futuro período de angustia sin precedentes que vendría sobre Israel y el mundo. Estos términos enfatizan distintos aspectos del carácter y propósito de la Tribulación.

El Día del Señor

Quizá el término más usado en el Antiguo Testamento es “el día del Señor” (hebreo: yom Yahweh). Esta expresión aparece en varios libros proféticos, incluyendo Joel, Amós, Abdías, Sofonías e Isaías. La frase se refiere a un tiempo específico en el que Dios intervendrá directamente en la historia humana para juzgar el pecado y establecer Su reino. Joel lo describe como “día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra” (Joel 2:2, RVR1960). El día del Señor abarca tanto el juicio sobre los impíos como la liberación para el remanente justo.

El Tiempo de la Angustia de Jacob

Jeremías 30:7 introduce una designación marcadamente judía: “el tiempo de angustia para Jacob” (hebreo: et-tsarah l’Ya’akov). Este término identifica específicamente la Tribulación como un período de intenso sufrimiento para Israel (Jacob). El profeta declara:

“¡Ah, cuán grande es aquel día, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado!” — Jeremías 30:7 (RVR1960)

Esta expresión subraya la disciplina correctiva de Dios sobre Su pueblo del pacto para llevarlo al arrepentimiento nacional y a la restauración.

Dolores de Parto

Varios profetas del Antiguo Testamento emplean la imagen de dolores de parto para describir la Tribulación (Isaías 21:3; 26:17-18; 66:7; Jeremías 4:31; Miqueas 4:10). Esta metáfora comunica tanto la intensidad del sufrimiento como la certeza de lo que seguirá. Así como los dolores de parto indican que el nacimiento es inminente e inevitable, estos juicios señalan que los propósitos del reino de Dios están por cumplirse. La imagen también sugiere una creciente intensidad y frecuencia a medida que avanza el período.

Día de Venganza y de Ira

Isaías utiliza repetidamente términos que enfatizan la retribución divina: “el día de venganza” (Isaías 34:8; 35:4; 61:2; 63:4) y “día de la ira de Jehová” (Sofonías 1:18). Estas designaciones destacan que la Tribulación representa el justo juicio de Dios contra el pecado acumulado. La venganza no es vindicativa sino judicial: Dios ajustando cuentas con un mundo rebelde que ha rechazado Su autoridad y oprimido a Su pueblo.

La Indignación

Daniel 11:36 e Isaías 26:20 se refieren a “la indignación” (hebreo: za’am). Este término denota la ardiente ira de Dios dirigida particularmente contra Israel por sus siglos de rebelión. Isaías 26:20 aconseja:

“Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.” — Isaías 26:20 (RVR1960)

La indignación representa el desagrado firme y asentado de Dios que debe seguir su curso completo antes de la restauración de Israel.

La Septuagésima Semana de Daniel

Daniel 9:24-27 presenta el marco profético de setenta “semanas” (hebreo: shavu’im, “sietes” de años) determinadas sobre Israel. Después de sesenta y nueve semanas que culminan en la primera venida del Mesías, se produce un intervalo antes de la septuagésima semana final: el período de siete años de la Tribulación. Daniel 9:27 describe esto así:

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.” — Daniel 9:27 (RVR1960)

Esta semana final de siete años constituye el marco cronológico de la Tribulación.

Términos Descriptivos Adicionales

Los profetas del Antiguo Testamento usaron otras expresiones que trazan un cuadro vívido del carácter de la Tribulación:

  • Día de angustia y de aprieto (Sofonías 1:15; Daniel 12:1)
  • Día de tiniebla y de oscuridad (Sofonías 1:15; Joel 2:2)
  • Día de nube y de sombra (Sofonías 1:15; Joel 2:2)
  • Día de trompeta y de algazara (Sofonías 1:16)
  • Día de asolamiento (Sofonías 1:15)
  • La inundación del azote (Isaías 28:15, 18)
  • Día de calamidad (Deuteronomio 32:35; Abdías 12-14)
  • El fuego de su celo (Sofonías 1:18)

Cada uno de estos términos aporta matices únicos a nuestra comprensión de este período futuro, enfatizando su severidad, su alcance global y su origen divino.

3. Términos del Nuevo Testamento para la Tribulación

El Nuevo Testamento continúa y amplía la terminología del Antiguo Testamento, a la vez que introduce nuevas designaciones para el período de la Tribulación. Estos términos aparecen principalmente en las enseñanzas de Jesús y en los escritos apostólicos, de forma especial en Mateo 24, las epístolas a los Tesalonicenses y el libro de Apocalipsis.

La Tribulación y la Gran Tribulación

El mismo Jesús utiliza el término específico “tribulación” (griego: thlipsis) en Su discurso del Monte de los Olivos. En Mateo 24:9 advierte:

“Entonces os entregarán a tribulación...” — Mateo 24:9 (RVR1960)

La palabra thlipsis significa literalmente “presionar” o “apretar”, transmitiendo la idea de estar bajo una presión o aflicción intensa.

Aún más significativo, Jesús distingue un período de sufrimiento intensificado: “gran tribulación” (griego: hē thlipsis hē megalē). Mateo 24:21 registra:

“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” — Mateo 24:21 (RVR1960)

Esta designación se refiere específicamente a la segunda mitad intensificada del período de siete años, posterior a la abominación desoladora en el punto medio (Mateo 24:15).

La Hora de la Prueba

En Apocalipsis 3:10, Cristo promete a la iglesia de Filadelfia:

“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” — Apocalipsis 3:10 (RVR1960)

Esta designación enfatiza varios aspectos clave: la duración limitada del período (“hora”), su propósito de prueba (“prueba”) y su alcance global (“mundo entero”).

La Ira

Varios pasajes del Nuevo Testamento se refieren al período de la Tribulación simplemente como “la ira” (griego: orgē). Pablo escribe de Jesús:

“...Jesús, quien nos libra de la ira venidera.” — 1 Tesalonicenses 1:10 (RVR1960)

Y asegura a los creyentes:

“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.” — 1 Tesalonicenses 5:9 (RVR1960)

Apocalipsis utiliza frecuentemente esta terminología:

  • “El gran día de su ira” (Apocalipsis 6:17)
  • “La ira de Dios” (Apocalipsis 14:10, 19; 15:1, 7; 16:1)
  • “La ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16)

Estas expresiones identifican la Tribulación como un período en el cual la ira acumulada de Dios contra el pecado será derramada en su plenitud. La ira es tanto divina (del Padre) como mesiánica (del Cordero, Jesucristo).

El Día del Señor

Los apóstoles continúan usando la designación del Antiguo Testamento “el día del Señor” (griego: hē hēmera tou Kyriou). Pablo emplea este término en 1 Tesalonicenses 5:2 y 2 Tesalonicenses 2:2, manteniendo la continuidad con la tradición profética. Pedro también lo utiliza al describir el juicio cósmico:

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo...” — 2 Pedro 3:10 (RVR1960)

La Hora de su Juicio

Apocalipsis 14:7 proclama:

“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado...” — Apocalipsis 14:7 (RVR1960)

Esta designación enfatiza el carácter judicial del período de la Tribulación: no se trata de sufrimiento arbitrario, sino de un proceso judicial divino contra un mundo culpable. El término subraya a Dios como juez justo que ejecuta la sentencia.

Dolores de Parto

Jesús adopta la imagen del Antiguo Testamento de dolores de parto (griego: ōdin) en Su discurso del Monte de los Olivos. Después de describir señales preliminares —falsos cristos, guerras, hambres y terremotos— declara:

“Y todo esto será principio de dolores.” — Mateo 24:8 (RVR1960)

Pablo usa la misma metáfora:

“Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta...” — 1 Tesalonicenses 5:3 (RVR1960)

Designaciones Adicionales en el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento incluye otras expresiones que caracterizan distintos aspectos de la Tribulación:

  • “El día” (1 Tesalonicenses 5:4)
  • “Aquellos días” (Mateo 24:22; Marcos 13:20)
  • “Tiempo de tribulación” (Marcos 13:19)

Estos términos, aunque aparentemente sencillos, cargan el peso del cumplimiento profético cuando se entienden en su contexto escatológico.

4. El significado y la importancia de la terminología de la Tribulación

Los diversos términos bíblicos para la Tribulación no son sinónimos arbitrarios, sino expresiones cuidadosamente escogidas que revelan aspectos distintos de este período sin precedentes. Comprender por qué la Escritura emplea una terminología tan variada enriquece nuestra comprensión del carácter y propósito multifacético de la Tribulación.

Énfasis en la Iniciativa Divina

Términos como “el día del Señor”, “la ira de Dios” y “la indignación” enfatizan que la Tribulación se origina en la voluntad soberana de Dios. No se trata simplemente de conflictos humanos o desastres naturales fuera de control, sino de un juicio divino ejecutado con propósito. El uso repetido de la terminología de “día” (que aparece en más de veinte expresiones distintas) indica un período definido, señalado y controlado por Dios. Como declara Pablo en Hechos 17:31, Dios:

“...ha establecido un día en el cual juzgará al mundo...” — Hechos 17:31 (RVR1960)

El Carácter Judicial del Período

Expresiones como “la hora de su juicio”, “día de venganza” y “la ira” subrayan el carácter judicial de la Tribulación. Este período representa, por así decirlo, el tribunal de Dios en sesión, con veredictos pronunciados y sentencias ejecutadas. La culpabilidad acumulada de la humanidad —siglos de rebelión, rechazo de Cristo y persecución del pueblo de Dios— será confrontada. La Tribulación no es crueldad divina, sino justicia divina finalmente satisfecha.

Intensidad sin Precedente Histórico

La designación de Jesús “gran tribulación” y Su afirmación de que será un tiempo “cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (Mateo 24:21) sitúa este período como categóricamente único. Términos como “angustia”, “aprieto”, “tribulación” y “calamidad” refuerzan esta severidad sin precedentes. Daniel describe de manera similar:

“...tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces.” — Daniel 12:1 (RVR1960)

Este énfasis en la singularidad distingue la futura Tribulación de la tribulación general que los cristianos experimentan a lo largo de la historia (Juan 16:33) y de juicios históricos localizados como la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

Intensificación Progresiva

La metáfora de los “dolores de parto” transmite información crucial sobre la estructura de la Tribulación. Así como los dolores aumentan en frecuencia e intensidad a medida que se acerca el parto, los juicios de la Tribulación se intensificarán. La estructura de Apocalipsis —siete sellos, siete trompetas y siete copas— refleja esta progresión, siendo cada serie más severa que la anterior. Los juicios no se limitan a repetirse, sino que se agravan conforme el período se acerca a su clímax en el regreso de Cristo.

Propósitos Específicos para Israel

Términos como “el tiempo de angustia para Jacob” y las referencias a la “septuagésima semana” de Daniel identifican la Tribulación como un período con un enfoque particular en Israel. Aunque el mundo entero experimenta juicio, Dios tiene propósitos especiales para el pueblo judío durante este tiempo. La Tribulación funcionará como disciplina divina para llevar a Israel al arrepentimiento nacional y al reconocimiento de Jesús como Mesías.

Alcance Global

Expresiones como “la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero” (Apocalipsis 3:10) y “el fuego de su celo” que “consumirá toda la tierra” (Sofonías 1:18) establecen el carácter mundial de este juicio. A diferencia de los juicios históricos localizados, la Tribulación será integral e ineludible, afectando a “los que moran sobre la tierra”, una frase repetida en Apocalipsis para denotar a la humanidad en rebelión contra Dios.

Límites Temporales Definidos

La terminología indica de manera consistente que la Tribulación tendrá un límite temporal. Referencias a “la hora”, “aquellos días”, “una semana” (siete años) y la promesa de que “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (Mateo 24:22) aseguran que este período, por terrible que sea, tendrá fin. Dios ha determinado soberanamente su duración —siete años según Daniel 9:27— y no permitirá que se extienda más allá de Su tiempo señalado.

5. La relación entre los términos

Infografía de línea de tiempo que muestra cómo varios términos de la tribulación bíblica se relacionan con el período de siete años.
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Infografía de línea de tiempo que muestra cómo varios términos de la tribulación bíblica se relacionan con el período de siete años.
Un diagrama de línea de tiempo amplio de la septuagésima semana de Daniel que mapea términos generales y específicos de la tribulación a todo el período de siete años y su mitad final de "gran tribulación" de tres años y medio.

Aunque la Escritura utiliza muchas designaciones distintas para el período de la Tribulación, estos términos no son etiquetas desconectadas, sino descripciones interrelacionadas que, en conjunto, ofrecen un panorama completo de este tiempo futuro. Entender cómo se relacionan entre sí estos términos amplía nuestra comprensión del alcance y la secuencia de la Tribulación.

Términos Superpuestos e Inclusivos

Varios términos de la Tribulación funcionan como designaciones paraguas que abarcan todo el período de siete años. “El día del Señor” es quizá el más completo, pues se refiere no solo a la Tribulación, sino que se extiende para incluir la Segunda Venida de Cristo e incluso ciertos aspectos del reino milenial. Cuando los profetas hablan del “día del Señor”, a menudo contemplan toda la secuencia de eventos finales en que Dios interviene directamente en la historia.

De manera similar, la septuagésima semana de Daniel provee el marco cronológico dentro del cual se ubican todos los demás eventos de la Tribulación. Este período de siete años, dividido en dos mitades de tres años y medio cada una, forma la estructura en la cual el resto de las designaciones encuentra su lugar.

Designaciones del Todo vs. de la Parte

Existe una distinción importante entre términos que describen los siete años completos y aquellos que se refieren específicamente a la segunda mitad intensificada. El uso que hace Jesús de “tribulación” (Mateo 24:9) parece abarcar los siete años completos, mientras que “gran tribulación” (Mateo 24:21) designa de manera específica la segunda mitad, posterior a la abominación desoladora en la mitad del período.

Asimismo, “el tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:7) enfatiza particularmente la segunda mitad, cuando Israel enfrentará su persecución más severa bajo el Anticristo. Esta distinción ayuda a explicar por qué algunos pasajes describen condiciones de relativa paz y prosperidad al inicio (facilitando la reconstrucción del templo y la restauración de sacrificios), mientras que otros retratan un sufrimiento y devastación sin paralelo.

Desarrollo Secuencial Dentro del Período

La metáfora de los “dolores de parto” ofrece una visión clara de la progresión interna de la Tribulación. Las señales tempranas —guerras, hambres, terremotos— representan “principio de dolores” (Mateo 24:8). A medida que el período avanza, estas aflicciones se intensifican en frecuencia y severidad, como los dolores de parto que aumentan conforme se acerca el nacimiento. Los juicios de los sellos, trompetas y copas en Apocalipsis ilustran este patrón de escalamiento.

Terminología Específica de Propósito

Distintos términos enfatizan diversos propósitos divinos de la Tribulación:

  • “El tiempo de angustia para Jacob” destaca el propósito de Dios de llevar a Israel al arrepentimiento.
  • “Día de venganza” subraya el juicio sobre las naciones impías.
  • “La indignación” enfatiza la expresión final de la ira acumulada de Dios.
  • “La hora de la prueba” apunta al carácter de prueba para los habitantes de la tierra.

Estos propósitos no se contradicen, sino que constituyen aspectos complementarios del plan integral de Dios para este período.

Indicadores de Intensidad

Ciertos términos sirven principalmente para recalcar la severidad de la Tribulación. Expresiones como “angustia”, “aprieto”, “tinieblas”, “asolamiento” e “ira” funcionan como marcadores de intensidad, advirtiendo que no se tratará de un tiempo de dificultad ordinaria. Cuando se combinan con calificativos como “grande” o “cual nunca fue”, comunican el carácter sin precedentes de los juicios venideros.

El Marco del Pacto

La septuagésima semana de Daniel adquiere su significado a partir de la relación de pacto de Dios con Israel. La profecía de las setenta semanas (Daniel 9:24-27) se dirige específicamente a “tu pueblo y tu santa ciudad”: Israel y Jerusalén. Este marco de pacto explica por qué términos como “angustia para Jacob” se refieren de manera especial a Israel, a la vez que reconocen el juicio global. La Tribulación representa el trato final de Dios con la prolongada rebeldía de Israel antes de establecer plenamente las promesas del nuevo pacto en el reino milenial.

6. Patrones proféticos y la terminología de la Tribulación

La variedad de términos bíblicos para la Tribulación refleja patrones más profundos en la manera en que Dios ha tratado históricamente con el pecado y cómo consumará Sus propósitos redentores. Estos patrones, establecidos en eventos bíblicos anteriores, encuentran su cumplimiento último en el período de la Tribulación.

El Patrón de la Revelación Progresiva

Dios reveló progresivamente información sobre la Tribulación a lo largo de la Escritura. Las primeras referencias en el Pentateuco son generales (por ejemplo, Deuteronomio 4:30), mientras que los profetas posteriores añaden detalles específicos. Daniel provee el marco cronológico de las setenta semanas, y Jesús aclara el momento decisivo de la mitad del período. Apocalipsis ofrece el detalle más completo sobre los juicios. La multiplicidad de términos en distintos libros bíblicos muestra esta revelación progresiva, en la que cada designación añade claridad al plan escatológico de Dios.

Precedentes Tipológicos

Varios eventos del Antiguo Testamento prefiguran aspectos de la Tribulación, y la terminología en ocasiones refleja estas conexiones:

Las Plagas de Egipto: Muchos juicios de la Tribulación guardan paralelos con las plagas que Dios envió sobre Egipto. Las copas de Apocalipsis 16 evocan de manera especial los juicios del Éxodo: aguas convertidas en sangre, tinieblas, úlceras dolorosas y granizo. La terminología del “día del Señor” recuerda la intervención dramática de Dios en Egipto, demostrando Su soberanía sobre los falsos dioses y los gobernantes rebeldes.

El Exilio Babilónico: Términos como “la indignación” y “tiempo de angustia para Jacob” resuenan con el cautiverio histórico de Israel en Babilonia. Así como Dios utilizó ese exilio para purgar la idolatría de Israel, la Tribulación purgará la rebelión última de Israel: el rechazo del Mesías. Daniel, escribiendo desde el exilio babilónico, recibió revelación acerca del futuro “tiempo de angustia” que resolvería finalmente la infidelidad del pacto.

El Diluvio: El alcance global de la Tribulación guarda un claro paralelo con el juicio universal en los días de Noé. Jesús estableció explícitamente esta conexión:

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.” — Mateo 24:37 (RVR1960)

Ambos eventos representan un juicio divino de alcance mundial sobre la maldad humana, con un remanente preservado por la fe.

Doble Enfoque: Israel y las Naciones

La terminología bíblica mantiene de forma constante un doble propósito para la Tribulación: juicio sobre las naciones y purificación de Israel. Términos como “el tiempo de angustia para Jacob” enfatizan la dimensión judía, mientras que “el día del Señor” abarca a Israel y al mundo gentil. Este doble enfoque refleja la relación de pacto de Dios con Israel, reconociendo al mismo tiempo Su soberanía sobre todas las naciones.

La Tribulación pondrá fin a “los tiempos de los gentiles” (Lucas 21:24), el largo período de dominio gentil sobre Jerusalén que comenzó con Babilonia. Paralelamente, preparará a Israel para su restauración espiritual. Estos propósitos paralelos no se oponen, sino que se complementan dentro del plan total de Dios.

Dolores de Parto y Nueva Creación

La metáfora de los “dolores de parto” conecta la Tribulación con los temas bíblicos más amplios de nueva creación. Así como la creación misma “gime a una” y “a una está con dolores de parto” esperando la redención (Romanos 8:22), la Tribulación representa los dolores finales antes del “nacimiento” del reino mesiánico. El sufrimiento tiene un propósito: precede a la renovación gloriosa de todas las cosas bajo el reinado de Cristo.

El Día del Señor como Tema Recurrente

El concepto de “el día del Señor” aparece a lo largo de la Escritura con cumplimientos cercanos y lejanos. “Días del Señor” históricos incluyeron juicios sobre Babilonia (Isaías 13:6, 9), Egipto (Ezequiel 30:3) y Jerusalén (Joel 1:15). Estos juicios pasados sirvieron como tipos o anticipos del día escatológico final del Señor: el período de la Tribulación. Este patrón recurrente enseña que Dios juzga el pecado de manera consistente y que los juicios pasados apuntan hacia el juicio final y global por venir.

Guerra y Conflicto Cósmico

Términos que enfatizan la batalla —“día de trompeta”, “día de algazara”— enlazan la Tribulación con el tema bíblico de la guerra espiritual. La Tribulación representa el clímax del conflicto cósmico entre Dios y Satanás, entre el bien y el mal, entre Cristo y el Anticristo. Apocalipsis presenta esta dimensión espiritual de manera explícita, mostrando la furia desesperada de Satanás cuando “sabe que le queda poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). La variada terminología de guerra refleja la naturaleza multifacética de este conflicto: militar, espiritual y cósmico.

7. Implicaciones prácticas de comprender los términos de la Tribulación

Aunque la Tribulación sigue siendo un evento futuro para la iglesia, entender su terminología bíblica tiene implicaciones teológicas y prácticas importantes para los creyentes hoy. El rico vocabulario que la Escritura emplea para describir este período comunica verdades relevantes para la fe y la vida cristiana.

Afirmar la Interpretación Literal de la Biblia

La especificidad y variedad de la terminología de la Tribulación apoyan un enfoque literal en la interpretación de la profecía bíblica. Cuando la Escritura utiliza un lenguaje tan detallado y consistente a lo largo de diferentes libros y siglos, indica que estas profecías describen eventos futuros reales, no meras realidades espirituales simbólicas. La precisión de términos como la “septuagésima semana” de Daniel, con su período exacto de siete años, apunta a un cumplimiento histórico concreto.

Esto tiene importancia hermenéutica: si interpretamos las profecías sobre la Tribulación de manera no literal o como completamente cumplidas en la historia de la iglesia (como sostiene el preterismo), socavamos el sentido llano del lenguaje profético en toda la Escritura. La especificidad de la terminología exige un cumplimiento literal y futuro.

Comprender la Justicia Divina

La terminología judicial —“día de juicio”, “día de venganza”, “la ira”— revela verdades cruciales sobre el carácter de Dios. Dios no es indiferente al pecado. Toda injusticia, todo acto de rebelión, toda opresión y violencia se acumulan en los registros divinos. La Tribulación demuestra que Dios finalmente ajustará todas las cuentas. Su paciencia no debe confundirse con tolerancia al mal.

Para los creyentes, esto afirma la rectitud de Dios. Cuando vemos injusticia presente y nos preguntamos por qué Dios demora el juicio, las profecías de la Tribulación nos aseguran que la justicia divina será satisfecha. Dios ha señalado un “día” en el cual todas las cosas serán puestas en su lugar.

Apreciar la Urgencia de la Salvación

La severidad que comunica la terminología de la Tribulación —“gran tribulación cual nunca fue”, “día de angustia y de aprieto”— subraya la urgencia de la evangelización. Si la Tribulación representa la última gran advertencia de Dios a la humanidad antes de la Segunda Venida de Cristo, y si sus juicios serán de una severidad sin precedentes, entonces hoy es “el día de salvación” (2 Corintios 6:2). El horror que espera al mundo incrédulo debería motivar a los creyentes a compartir el evangelio con compasión y urgencia.

Distinguir entre la Iglesia e Israel

Términos específicos de Israel —“el tiempo de angustia para Jacob”, “la septuagésima semana de Daniel”— ayudan a los creyentes a entender que Dios tiene programas distintos para Israel y para la iglesia. La Tribulación trata específicamente con el rechazo del Mesías por parte de Israel y prepara a la nación para su restauración. La iglesia, habiendo recibido a Cristo, será librada de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:10).

Esta distinción aclara que las promesas de ser guardados de la Tribulación (como Apocalipsis 3:10) se aplican a la iglesia, mientras que las profecías sobre la Tribulación se enfocan principalmente en el futuro de Israel. Entender esto evita confusiones respecto al papel de la iglesia en la línea de tiempo escatológica de Dios.

Motivar a la Santidad y la Vigilancia

Jesús utilizó la profecía sobre la Tribulación para exhortar a Sus discípulos a la vigilancia:

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” — Mateo 24:42 (RVR1960)

Aunque los creyentes serán librados de la Tribulación mediante el Arrebatamiento, la realidad del juicio venidero debe motivar una vida santa y una actitud de alerta espiritual. Pedro establece este vínculo de forma explícita:

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” — 2 Pedro 3:11 (RVR1960)

La certeza de la Tribulación transforma la manera en que los creyentes viven hoy. Saber que el juicio se acerca aclara las prioridades presentes: lo eterno toma precedencia sobre lo temporal.

Proveer Esperanza en la Tribulación Presente

Aunque los cristianos enfrentan tribulación general ahora (Juan 16:33), entender la naturaleza específica de la Tribulación futura brinda consuelo. El sufrimiento presente, por severo que sea, no representa la ira final de Dios. Los creyentes pueden soportar las pruebas actuales sabiendo que serán librados de la Tribulación definitiva y que las aflicciones actuales tienen propósitos redentores, no punitivos.

Además, comparar las dificultades presentes con los horrores profetizados de la Tribulación cultiva perspectiva y gratitud. Por difíciles que sean las circunstancias de hoy, no se comparan con los juicios sin precedentes que aguardan a un mundo incrédulo.

Aclarar los Propósitos de Dios

La diversidad de la terminología de la Tribulación revela que Dios tiene múltiples propósitos para este período: castigar a los impíos, purificar a Israel, demostrar Su poder, revelar el verdadero carácter de Satanás y ofrecer oportunidades finales de salvación. Este propósito multifacético demuestra la sabiduría de Dios al orquestar la historia hacia fines redentores.

Para los creyentes que luchan con preguntas sobre el sufrimiento (teodicea), los propósitos claramente expresados de la Tribulación muestran que el juicio divino nunca es arbitrario, sino siempre intencional. Aun en medio de la ira, Dios recuerda la misericordia, como lo evidencia la multitud que será salva durante la Tribulación (Apocalipsis 7:9-14).

8. Conclusión

El vocabulario bíblico para el período de la Tribulación comprende decenas de términos y expresiones distintas que abarcan ambos Testamentos. Lejos de ser redundante, esta rica terminología ofrece una perspectiva multidimensional de este tiempo sin precedentes de juicio divino. Cada designación —ya sea “el día del Señor”, “el tiempo de angustia para Jacob”, “la gran tribulación” o “la ira del Cordero”— ilumina aspectos específicos de este período de siete años que precederá al regreso de Cristo y Su reino milenial.

Los profetas del Antiguo Testamento establecieron una terminología fundamental que enfatiza el juicio divino, la angustia de Israel y la conexión del período con “el día del Señor”. Jesús aclaró el momento y la intensidad de este tiempo, introduciendo la distinción crucial entre tribulación general y “gran tribulación”, que caracterizará la segunda mitad de la septuagésima semana de Daniel. Los apóstoles, especialmente en Apocalipsis, ampliaron este vocabulario manteniendo la continuidad con la tradición profética, añadiendo descripciones detalladas de los juicios de los sellos, las trompetas y las copas que se desarrollarán a lo largo de estos siete años.

De esta terminología integral emergen varias verdades clave. Primero, la Tribulación será un período literal y futuro de siete años de juicio global sin precedentes, no meramente una metáfora espiritual ni un conjunto de eventos ya cumplidos en el pasado. Segundo, cumplirá múltiples propósitos divinos: juzgar a la humanidad rebelde, purificar a Israel para su restauración, demostrar el poder de Dios y el carácter maligno de Satanás, y recoger las últimas almas antes de que se establezca el reino de Cristo. Tercero, aunque abarcará al mundo entero, la Tribulación tiene un enfoque particular en Israel, funcionando como “el tiempo de angustia para Jacob” que finalmente llevará a la nación a reconocer a Jesús como su Mesías.

La terminología variada también revela la intensificación progresiva de la Tribulación. Como dolores de parto, los juicios aumentarán en frecuencia y gravedad, culminando en la “gran tribulación” de los últimos tres años y medio. Este patrón escalonado —de juicios de sellos a trompetas y finalmente a copas— demuestra que la paciencia de Dios tiene límites y que la rebelión acumulada de la humanidad demandará eventualmente una respuesta divina total.

Para la iglesia, entender la terminología de la Tribulación provee una claridad doctrinal esencial. Apoya la enseñanza del Arrebatamiento previo a la Tribulación al distinguir entre la era de la iglesia y el calendario profético de Israel. Motiva la evangelización al recalcar la urgencia de la salvación antes de que inicie este período terrible. Anima a la santidad al recordar a los creyentes que Dios juzgará todo pecado. Y brinda consuelo mediante la promesa de liberación: los creyentes “no [han sido] puestos... para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:9).

La diversidad del lenguaje bíblico que describe la Tribulación refleja tanto la complejidad de este período como el deseo de Dios de comunicar con claridad acerca de esta fase clave de la historia redentora. Desde “dolores de parto” hasta “la hora de la prueba”, desde “la septuagésima semana de Daniel” hasta “el día de la venganza del Señor”, la Escritura emplea una terminología precisa para que los creyentes entiendan qué viene y por qué. Este vocabulario profético funciona tanto como advertencia para el no arrepentido, como garantía para el fiel de que Dios sigue siendo soberano sobre los capítulos finales de la historia antes de que Cristo regrese en gloria para establecer Su reino en la tierra.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

P: ¿Cuál es la diferencia entre “tribulación” y “gran tribulación”?

El término “tribulación” generalmente se refiere a todo el período de siete años, mientras que “gran tribulación” designa específicamente la segunda mitad intensificada de ese período. Jesús hace esta distinción en Mateo 24, donde la “gran tribulación” sigue a la abominación desoladora que ocurre a la mitad de la septuagésima semana de Daniel. La segunda mitad se caracterizará por una persecución sin precedentes, especialmente sobre Israel, y por los juicios divinos más severos.

P: ¿Por qué la Biblia utiliza tantos términos diferentes para el período de la Tribulación?

La variedad de términos bíblicos revela diferentes aspectos y propósitos de la Tribulación. Algunos enfatizan su alcance global (“la hora de la prueba... sobre el mundo entero”), otros su enfoque en Israel (“el tiempo de angustia para Jacob”) y otros su carácter judicial (“día de juicio”, “día de venganza”). Cada designación aporta claridad sobre este período multifacético, mostrando que cumple propósitos relacionados con la restauración de Israel, el juicio de las naciones, la demostración del poder de Dios y las oportunidades finales de salvación.

P: ¿Es el “día del Señor” lo mismo que el período de la Tribulación?

“El día del Señor” es un término más amplio que incluye, pero no se limita, a la Tribulación. Abarca todo el período de siete años de la Tribulación, más la Segunda Venida de Cristo y ciertos elementos de Su reino milenial. En la literatura profética, el día del Señor se refiere a cualquier momento en que Dios interviene directamente en la historia para juzgar el pecado, siendo la Tribulación el cumplimiento final y más completo de este tema bíblico recurrente.

P: ¿Cuánto durará el período de la Tribulación según la terminología bíblica?

La Tribulación durará exactamente siete años, según la profecía de la “septuagésima semana” en Daniel 9:27. La Escritura divide este período en dos mitades de tres años y medio cada una, expresadas de distintas maneras: “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Daniel 12:7), “cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:2; 13:5) y “mil doscientos sesenta días” (Apocalipsis 11:3; 12:6). Todas estas expresiones se refieren al mismo lapso de tres años y medio, usando el año profético de 360 días.

P: ¿Qué nos enseña la terminología de “dolores de parto” sobre la estructura de la Tribulación?

La metáfora de los “dolores de parto” revela que los juicios de la Tribulación se intensificarán progresivamente en frecuencia y severidad, así como los dolores de parto aumentan conforme se acerca el nacimiento. Esto explica la estructura de los juicios de Apocalipsis —sellos, trompetas y copas—, siendo cada serie más devastadora que la anterior. La metáfora también indica la certeza del resultado: así como los dolores de parto llevan inevitablemente al nacimiento, la Tribulación culminará con el “nacimiento” del reino milenial de Cristo.

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Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre “tribulación” y “gran tribulación”?
El término “tribulación” generalmente se refiere a todo el período de siete años, mientras que “gran tribulación” designa específicamente la segunda mitad intensificada de ese período. Jesús hace esta distinción en Mateo 24, donde la “gran tribulación” sigue a la abominación desoladora que ocurre a la mitad de la septuagésima semana de Daniel. La segunda mitad se caracterizará por una persecución sin precedentes, especialmente sobre Israel, y por los juicios divinos más severos.
¿Por qué la Biblia utiliza tantos términos diferentes para el período de la Tribulación?
La variedad de términos bíblicos revela diferentes aspectos y propósitos de la Tribulación. Algunos enfatizan su alcance global (“la hora de la prueba... sobre el mundo entero”), otros su enfoque en Israel (“el tiempo de angustia para Jacob”) y otros su carácter judicial (“día de juicio”, “día de venganza”). Cada designación aporta claridad sobre este período multifacético, mostrando que cumple propósitos relacionados con la restauración de Israel, el juicio de las naciones, la demostración del poder de Dios y las oportunidades finales de salvación.
¿Es el “día del Señor” lo mismo que el período de la Tribulación?
“El día del Señor” es un término más amplio que incluye, pero no se limita, a la Tribulación. Abarca todo el período de siete años de la Tribulación, más la Segunda Venida de Cristo y ciertos elementos de Su reino milenial. En la literatura profética, el día del Señor se refiere a cualquier momento en que Dios interviene directamente en la historia para juzgar el pecado, siendo la Tribulación el cumplimiento final y más completo de este tema bíblico recurrente.
¿Cuánto durará el período de la Tribulación según la terminología bíblica?
La Tribulación durará exactamente siete años, según la profecía de la “septuagésima semana” en Daniel 9:27. La Escritura divide este período en dos mitades de tres años y medio cada una, expresadas de distintas maneras: “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Daniel 12:7), “cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:2; 13:5) y “mil doscientos sesenta días” (Apocalipsis 11:3; 12:6). Todas estas expresiones se refieren al mismo lapso de tres años y medio, usando el año profético de 360 días.
¿Qué nos enseña la terminología de “dolores de parto” sobre la estructura de la Tribulación?
La metáfora de los “dolores de parto” revela que los juicios de la Tribulación se intensificarán progresivamente en frecuencia y severidad, así como los dolores de parto aumentan conforme se acerca el nacimiento. Esto explica la estructura de los juicios de Apocalipsis —sellos, trompetas y copas—, siendo cada serie más devastadora que la anterior. La metáfora también indica la certeza del resultado: así como los dolores de parto llevan inevitablemente al nacimiento, la Tribulación culminará con el “nacimiento” del reino milenial de Cristo.

L. A. C.

Teólogo especializado en escatología, comprometido a ayudar a los creyentes a comprender la Palabra profética de Dios.

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